#Certificaciones textiles

Las certificaciones textiles se consolidan como herramienta de competitividad para las empresas del sector

Más de 60 profesionales participaron en la jornada organizada por AEQCT, con la colaboración de Texfor, AMEC-AMTEX e INS Terrassa, en el marco del proyecto europeo TCLF SkillsBridge

Más de 60 profesionales del sector participaron el pasado 17 de junio en la Jornada de Certificaciones Textiles, una sesión técnica online organizada por la Asociación Española de Químicos y Coloristas Textiles (AEQCT), con la colaboración de Texfor, AMEC-AMTEX e INS Terrassa, en el marco del proyecto europeo TCLF Skills Bridge, cofinanciado por la Unión Europea.

La sesión permitió analizar el papel que desempeñan las certificaciones en un contexto marcado por nuevas exigencias regulatorias, una mayor demanda de transparencia y la necesidad de avanzar hacia modelos de producción más sostenibles y trazables.

La jornada forma parte de las acciones impulsadas por la Alianza Regional de Cataluña del proyecto TCLF SkillsBridge, orientada a reforzar las competencias en los sectores textil, confección, cuero y calzado. En Cataluña, esta alianza trabaja para conectar las necesidades reales de las empresas con las nuevas capacidades que demanda el mercado, especialmente en ámbitos como la sostenibilidad, la digitalización, la gestión del talento y la transferencia de conocimiento.

Una guía práctica para orientarse entre certificaciones

La ponencia principal corrió a cargo de Enrique Rivas, director general de EUROFINS y vocal de la Junta Directiva de la AEQCT, que presentó una visión práctica sobre las principales certificaciones disponibles para el sector textil.

Bajo el título “El mapa de las certificaciones”, Rivas analizó las diferencias entre certificaciones de producto, proceso, sostenibilidad, calidad y cumplimiento normativo, con el objetivo de ayudar a las empresas a identificar cuáles aportan realmente valor a su actividad.

Durante su intervención también abordó las novedades legislativas europeas previstas para el periodo 2025-2026 y destacó la creciente importancia del futuro Pasaporte Digital de Producto, llamado a transformar la trazabilidad y la transparencia en toda la cadena de valor textil.

Uno de los mensajes centrales de la sesión fue la necesidad de evitar una acumulación poco estratégica de sellos y priorizar aquellas certificaciones que respondan a las necesidades reales de cada empresa. Como señaló Enrique Rivas durante la jornada: “No os perdáis en el mar de certificaciones: apostad por aquellas que aporten valor real a vuestra empresa. No siempre la más cara es la mejor y, además, las certificaciones tendrán un papel clave en el futuro pasaporte digital”.

La experiencia de las empresas

La jornada contó también con una mesa redonda centrada en la experiencia directa de empresas que llevan años trabajando con certificaciones. Participaron María José Marín, responsable de Calidad y Medio Ambiente de GRUP CREVIN, y Silvia Grau, responsable de I+D y Sostenibilidad de GRAU S.A. y vocal de la Junta Directiva de la AEQCT.

El debate fue moderado por Jorge Macanás, profesor de Química de la UPC y tesorero de la AEQCT, y permitió compartir aprendizajes prácticos sobre los procesos de implantación, seguimiento y renovación de certificaciones.

Las empresas participantes coincidieron en que las motivaciones para certificarse varían según el modelo de negocio. En las compañías que desarrollan y comercializan producto propio, las certificaciones pueden actuar como elemento de diferenciación y facilitar el acceso a nuevos mercados. En cambio, en las empresas que trabajan para terceros, suelen responder a las exigencias de clientes y cadenas de suministro internacionales.

Una inversión que requiere liderazgo interno

Otro de los aspectos abordados fue el esfuerzo que implica certificarse. Las empresas recordaron que el coste económico de una certificación es solo una parte del proceso. A menudo, la dedicación interna necesaria para preparar auditorías, recopilar documentación, formar equipos, adaptar procedimientos y realizar el seguimiento posterior supera el coste inicial del propio certificado.

Por este motivo, durante la sesión se subrayó la importancia de contar con el compromiso de la dirección y con una persona responsable que coordine el proceso dentro de la organización.

“Merece la pena certificarse, pero es fundamental tener claro qué valor aporta. Además, es imprescindible contar con una persona responsable que lo coordine dentro de la empresa”, afirmó María José Marín.

La jornada también puso el foco en el papel de las personas. La implantación de una certificación afecta a diferentes áreas de la empresa y requiere la implicación del conjunto del equipo. En este sentido, Silvia Grau destacó que “todos los trabajadores, a todos los niveles, deben estar implicados”.

Los participantes coincidieron además en la importancia de combinar la incorporación de nuevo talento, cada vez más preparado en ámbitos vinculados a la sostenibilidad y la calidad, con la formación continua de las plantillas actuales.

Seleccionar mejor y optimizar recursos

La proliferación de certificaciones fue otro de los temas presentes en el debate. Según se expuso durante la jornada, existen más de cincuenta certificaciones con requisitos que, en muchos casos, comparten criterios similares.

Ante esta realidad, las empresas deben analizar cuidadosamente qué certificaciones son realmente estratégicas para su actividad y, siempre que sea posible, agrupar auditorías y organismos certificadores para optimizar recursos y reducir cargas administrativas.

También se planteó una reflexión compartida por muchas empresas: el esfuerzo que hay detrás de cada certificación no siempre es percibido por el consumidor final. Detrás de cada sello hay inversión, trabajo técnico, adaptación organizativa y compromiso empresarial, pero este valor no siempre llega de forma clara al mercado.

Para Texfor, jornadas como esta contribuyen a acercar conocimiento práctico a las empresas y a reforzar la competitividad de la industria textil en un momento de transformación normativa, tecnológica y ambiental. La certificación no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para mejorar procesos, ganar transparencia, responder a las demandas del mercado y preparar a las empresas para los nuevos marcos regulatorios europeos.

La Jornada de Certificaciones Textiles constituye la primera de las tres acciones formativas previstas este año en el marco de la Alianza Regional de Cataluña del proyecto TCLF SkillsBridge. Las próximas iniciativas estarán coordinadas por Texfor y AMEC-AMTEX, con distintos formatos pensados para facilitar la participación del conjunto del sector.

El proyecto TCLF SkillsBridge, cofinanciado por la Unión Europea, tiene como objetivo la creación de alianzas regionales para reforzar las competencias en los sectores textil, confección, cuero y calzado en Europa. En el caso de la Alianza regional de Catalunya, la iniciativa se centra en impulsar acciones formativas dirigidas a pymes del sector, con el fin de reducir la brecha de competencias en ámbitos clave como la sostenibilidad, la digitalización, la gestión del talento y la transferencia de conocimiento, contribuyendo así a posicionar la región como referente europeo en innovación y competitividad.